Normar o Normalizar

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Del teclado de: Luis ”El Ogro” Valdéz

El paradigma de la nueva normalidad ¿Por qué debo aceptar nuevas reglas?

Uno de los factores que están haciendo que esta contingencia se amplié cada vez más, es nuestra negativa a aceptar reglas, ordenes o imposiciones; o sea, a entrar en una NORMA
Muchos integrantes de nuestra sociedad toman la postura de seguir pensando que esto es un invento para tenernos bajo el control de algún mando superior y mundial (no se si eso sea cierto o no), sin embargo, con mucha tristeza vemos que cerca de nosotros están muriendo muchas personas a causa de este virus y, aún así, prefieren defender su postura a aceptar esta realidad
La negación a aceptar el dominio, mandato o imposición del mando superior no es nueva, siempre habrá opiniones divididas con respecto a un buen o mal gobierno, pero en este caso en particular y por la magnitud de la pandemia, es importante que los decretos de quienes nos gobiernan sean aceptados por quienes los eligieron gobernadores.
En este sentido esta no debería de ser un a lucha de poderes ni de dominio, como bien lo refleja El concepto de autoridad en el pensamiento de Aristóteles:
“La dominación que ejerce el padre sobre el hijo o el marido sobre la esposa, difiere en amplio sentido con el del gobernante sobre el gobernado. Sin embargo, estos niveles de mando tienen una referencia común: la procuración del bien de los demás. El beneficio común hace que se gobierne para el bien de todos, debido a que el beneficio de unos es el beneficio de los demás.”

Ahora bien, el problema es que nos sentimos NORMADOS por nuestros gobiernos al ser obligados a cambiar nuestra forma de vida y adoptar circunstancias diferentes a las cotidianas, (aunque sea para nuestra protección) sintiendo que se agrede nuestro derecho a la libertad y al libre albedrio.
Sin embargo, nos sentimos muy cómodos y relajados adoptando una NORMALIZACIÓN voluntaria y cambiar con gusto nuestros hábitos, lo cual hacemos constantemente en estos tiempos, por formas de vida atractivamente cómodas que realmente hacen que cambien nuestros hábitos y costumbres: ¿No lo crees? Aquí están estos ejemplos.
Revisa cuantos minutos al día dedicas tiempo a las redes sociales, que apenas unos años atrás no tenían el alcance ni la practicidad del día de hoy. Al menos debes revisar, Facebook, Tweeter e Instagram, tu correo y Youtube, los más jóvenes hasta Tik tok.
Para el trabajo se han hecho indispensables los celulares con todos los aditamentos para la comunicación, trabajos de oficina, trabajos escolares, proveedores, comercio, haciendo más fácil la comunicación, mas efectiva la producción y mas divertida e instantánea nuestra diversión y a todo esto nos adaptamos.
Puedes sacar cita médica y hasta cierto tipo de consulta en línea, también puedes hacer el super, asistir a conciertos virtuales, solicitar un taxi seguro, puedes pedirle a una aplicación que te lleve con instrucciones claras a donde quieras ir, puedes monitorear tiempos y hasta tu ritmo cardiaco cuando corres o simplemente encontrar una receta en un par de minutos.
Todas estas complicadas adaptaciones no nos fueron impuestas, nadie nos obligó y sin embargo, las hemos NORMALIZADO con gusto, con gran apertura y sin esfuerzo alguno. Si en su momento todo lo que acabo de mencionar hubiera sido dictado como una orden gubernamental, seguramente habríamos registrado marchas con consignas como: “¡¡Las redes sociales son una opción que no quiero adoptar!!!” “¡¡El gobierno no puede obligarme a vivir más cómodo!!” “¡¡di no a lo práctico de la tecnología y si a lo cotidiano!!”
Luego entonces los cambios no son los que nos preocupan ni molestan, sino más bien la imposición de una NORMA u obligación y mas aún, si este cambio no es cómodo ni placentero, (AUNQUE SEA PARA SALVAR NUESTRAS VIDAS) será francamente cuestionado y rechazado por quienes han abandonado el sentido común de la subsistencia y adoptan la ley de la comodidad y del “YO QUIERO”.
Así que la sugerencia es que no tomes esto como una molesta NORMA impuesta, mejor velo como una NORMALIZACIÓN que nos lleve a una adaptación cotidiana de las medidas de protección; es más fácil adaptarse a ellas que aun respirador artificial o a un cálido crematorio.

Al menos, esa es mi opinión.